Orejeras
gama de precio parecida- Más atenuación y te las pones de un gesto
- Con calor se suda debajo y los testers se las quitaban
- Se apoyan sobre las patillas de las gafas y ahí aparece la fuga
Un cortacésped anda por los 95 decibelios y una radial pasa de 100. El protector la mayoría se lo pone cuando ya le pitan los oídos, y se lo quita a los diez minutos porque le estorba. Probamos quince modelos durante diez semanas en el taller, en el jardín y en la galería de tiro. Este es el orden.
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A las dos horas de trabajo seguían puestos, no chocaban con las gafas de seguridad y al mes seguían apareciendo. En este test deciden esas tres cosas, no el número de la caja.
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El protector que te quitas a la hora te protege exactamente una hora. En eso se apoya todo el test.
Valoramos por tanto la comodidad tras dos horas de trabajo, si chocan con el resto del equipo y si los encuentras cuando hacen falta. La atenuación fue un requisito, no un criterio: el modelo sin valor medido no entraba en la clasificación.
Una precisión: el protector no elige entre sonidos. No deja pasar el habla ni una señal de aviso mejor que el resto; al contrario, de donde más quita es de los agudos. La señal la oyes porque suena fuerte y está cerca. Si de verdad hay que comunicarse en ruido, hace falta un protector electrónico, no un tapón pasivo.
En el trabajo, el Real Decreto 286/2006 obliga a la empresa a poner protectores a disposición a partir de 80 dB(A) de exposición diaria y a velar por que se usen a partir de 85 dB(A); el valor límite de exposición en España es de 87 dB(A). En el taller de casa y en el jardín no te los va a dar nadie: ahí la decisión es tuya.
A las dos horas de trabajo seguían puestos. La mitad de la clasificación ya estaba en la estantería.
Ver nuestro n.º 1 ›Tras diez semanas —trabajo de taller los fines de semana, maquinaria de jardín, dos salidas a la galería de tiro— los BOLLSEN WorkPRO fueron los únicos que los testers no se quitaron mientras trabajaban.
El mejor protector no es el que más atenúa, sino el que en la segunda hora sigues llevando puesto.
El tapón va dentro del conducto, así que el gorro, los cascos y la patilla de las gafas no lo tocan. Las orejeras se apoyaban sobre las patillas de las gafas, y justo ahí aparece la fuga de la que el que las lleva no se entera.
En verano los testers se quitaban las orejeras por el sudor acumulado bajo la almohadilla. Con los tapones no pasó ni una vez, y fue la diferencia más clara entre los dos grupos de producto.
Suena a marketing y en el test funcionó: los modelos color piel y los transparentes desaparecían en un mes por el banco de trabajo. El amarillo llamativo lo localizas entre las herramientas, y el estuche viene incluido.
Diez semanas de taller, jardín y galería de tiro. El mismo par.
Ver nuestro n.º 1 ›Los únicos que a las dos horas de trabajo seguían puestos y a los que las gafas de seguridad no movían de sitio.
| Valorado en | WorkPRO | Orejeras | Electrónicas | Espuma | Algodón |
|---|---|---|---|---|---|
| Cómodos tras 2 horas | ✓ | ✗ | ~ | ~ | ✗ |
| No chocan con el equipo | ✓ | ✗ | ✗ | ✓ | ✓ |
| Al mes siguen apareciendo | ✓ | ✓ | ✓ | ✗ | ✗ |
✓ cumple · ~ parcial · ✗ no cumple — valorado sobre los pros y contras de cada ficha de arriba; toca una ficha para abrirla.
Ver nuestro n.º 1 ›Compramos quince protectores en tienda —tapones y orejeras— y los usamos diez semanas en el taller, en trabajos de jardín y en la galería de tiro. Anotamos cuándo se los quitaron, si chocaban con las gafas o el gorro y si al mes seguían a mano. Ninguno lo facilitó el fabricante.
La atenuación del ganador la midió un laboratorio alemán independiente según la EN 352-2: 24 dB en total, de los cuales 24 dB en agudos, 21 dB en medios y 19 dB en graves. Es un protector pasivo: baja el volumen y no elige entre sonidos. El resultado depende también de cómo se coloque.